Los callos andaluces se preparan en casa con esta receta tradicional

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Los callos andaluces son un plato de cuchara contundente, aromático y perfecto para cocinar sin prisas. La receta combina callos de ternera, garbanzos, chorizo y un sofrito con pimentón, ingredientes habituales en muchas cocinas de Andalucía.

Su preparación requiere varios pasos, pero no resulta complicada si se organiza bien el tiempo. El secreto está en limpiar correctamente los callos, conseguir una salsa ligada y dejar que el guiso repose antes de servirlo.

Ingredientes para preparar callos andaluces

Para cuatro personas se necesitan aproximadamente 800 gramos de callos de ternera ya limpios, 250 gramos de garbanzos, un chorizo, una morcilla, una cebolla, dos dientes de ajo, un pimiento verde y un tomate maduro.

También harán falta una hoja de laurel, una cucharadita de pimentón dulce, media cucharadita de comino, una guindilla opcional, aceite de oliva, sal y agua o caldo. Los garbanzos deben permanecer en remojo desde la noche anterior.

“La paciencia durante la cocción es la clave para conseguir unos callos tiernos y una salsa con todo el sabor del guiso.”

El chorizo y la morcilla aportan buena parte de la intensidad del plato, por lo que conviene elegir productos de calidad. La cantidad de guindilla puede ajustarse según el punto de picante que se quiera conseguir.

Cómo hacer los callos paso a paso

En primer lugar, lava los callos bajo el grifo y cuécelos durante unos minutos en una olla con agua. Después, desecha ese primer líquido, vuelve a cubrirlos con agua limpia y añade el laurel. Cuécelos hasta que estén tiernos; el tiempo dependerá del tipo de olla y del tamaño de los trozos.

Mientras tanto, prepara el sofrito. Pica la cebolla, el ajo y el pimiento verde y rehógalos en una cazuela con un fondo de aceite de oliva. Cuando estén blandos, incorpora el tomate rallado y cocina hasta que el conjunto pierda parte de su agua.

Retira momentáneamente la cazuela del fuego para añadir el pimentón y evitar que se queme. Agrega después el comino y la guindilla, si se utiliza, y mezcla bien.

Incorpora los garbanzos escurridos, el chorizo y la morcilla al sofrito. Añade los callos cocidos y cubre con parte de su caldo o con agua. Deja que el guiso se cocine a fuego suave hasta que los garbanzos estén tiernos y la salsa haya espesado.

Reposo y consejos para servirlos

La morcilla puede añadirse entera durante la cocción y retirarse al final para cortarla en rodajas, así se reduce el riesgo de que se deshaga. El chorizo también puede incorporarse en trozos para repartir mejor su sabor por toda la cazuela.

Prueba el punto de sal cuando el guiso esté avanzado, ya que los embutidos suelen aportar bastante sazón. Si la salsa queda demasiado líquida, deja la cazuela destapada unos minutos; si espesa en exceso, añade un poco de caldo caliente.

Antes de llevarlos a la mesa, deja reposar los callos unos minutos. Como ocurre con muchos guisos tradicionales, el sabor suele asentarse y mejorar después del reposo. Se pueden servir bien calientes, acompañados de pan para aprovechar la salsa.

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