Un buen majado de pan, ajo, comino y pimentón convierte unas espinacas con garbanzos en un plato casero, sabroso y muy reconocible de la cocina sevillana. La receta requiere pocos ingredientes y permite aprovechar verduras y legumbres en una elaboración sencilla.
El resultado debe quedar jugoso, pero no líquido, con las espinacas bien integradas en la salsa y los garbanzos enteros. Es una preparación adecuada para servir como plato principal o como tapa caliente.
Ingredientes para preparar las espinacas con garbanzos
Para cuatro personas se necesitan 500 gramos de espinacas frescas o una cantidad equivalente de espinacas congeladas, 400 gramos de garbanzos cocidos, dos rebanadas de pan, dos dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, una cucharadita de comino molido, una cucharadita de pimentón dulce, un chorrito de vinagre, sal y agua o caldo de verduras.
Si se utilizan garbanzos en conserva, conviene enjuagarlos y escurrirlos bien antes de incorporarlos. En el caso de las espinacas congeladas, es importante retirar el exceso de agua para que la salsa no pierda intensidad.
Cómo hacer la receta paso a paso
Comienza salteando las espinacas en una sartén amplia con un poco de aceite hasta que reduzcan su volumen. Retíralas y, en la misma sartén, dora las rebanadas de pan y los dientes de ajo pelados. Cuando estén tostados, pásalos a un mortero.
Añade al mortero el comino, el pimentón, una pizca de sal y el vinagre. Machaca todo hasta obtener una pasta. El pimentón debe incorporarse con el fuego apagado o fuera de la sartén para evitar que se queme y amargue el conjunto.
El secreto de este plato está en conseguir una salsa ligada y aromática sin ocultar el sabor de las espinacas.
Vierte el majado en la sartén y remueve a fuego suave durante unos segundos. Incorpora las espinacas y añade un poco de agua o caldo, solo la cantidad necesaria para formar una salsa espesa. Cocina durante unos minutos para que los sabores se mezclen.
Agrega los garbanzos cocidos y remueve con cuidado para que no se rompan. Mantén la elaboración a fuego bajo durante unos minutos más y prueba el punto de sal. Si la salsa queda demasiado líquida, deja la sartén destapada para que reduzca; si resulta muy densa, incorpora una pequeña cantidad de agua.
El punto adecuado para servirlas
Las espinacas con garbanzos se pueden servir recién hechas, aunque reposadas durante unos minutos ganan consistencia y sabor. La salsa debe cubrir los ingredientes sin llegar a formar un caldo separado.
Unas rebanadas de pan tostado son un acompañamiento sencillo para aprovechar el majado y la salsa. También pueden prepararse con antelación y calentarse a fuego suave, añadiendo unas gotas de agua si se han espesado demasiado.
