Un buen sofrito, unas patatas que suelten parte de su almidón y un choco bien limpio son la base de este guiso marinero. Las patatas con choco se preparan con pocos ingredientes y ofrecen un plato completo, reconfortante y fácil de llevar a la mesa.
La receta admite pequeñas variaciones según la cocina familiar, pero mantiene una elaboración sencilla: primero se construye el fondo de verduras y después se cuecen el choco y las patatas a fuego moderado para que el caldo gane sabor.
Ingredientes para preparar patatas con choco
Para cuatro personas se necesitan un choco limpio de tamaño medio o varios más pequeños, alrededor de un kilo de patatas, una cebolla, dos dientes de ajo, un pimiento verde y un tomate maduro. También hacen falta aceite de oliva, una hoja de laurel, vino blanco, agua o caldo de pescado, sal, pimienta y una cucharadita de pimentón dulce.
El choco puede comprarse limpio para agilizar la preparación. Si se utiliza congelado, conviene descongelarlo por completo y secarlo bien antes de incorporarlo a la cazuela, ya que el exceso de agua puede diluir el sofrito.
Cómo hacer el guiso paso a paso
Comienza cortando el choco en trozos de tamaño parecido. Pela las patatas y cháscalas, introduciendo el cuchillo y terminando cada corte con un pequeño giro. Así se desprende parte del almidón y el caldo puede quedar más ligado.
Calienta un fondo de aceite de oliva en una cazuela y sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento verde picados. Cuando estén tiernos, añade el tomate rallado y cocina hasta que el conjunto pierda buena parte de su agua. Retira un momento la cazuela del fuego, incorpora el pimentón y remueve para evitar que se queme.
Agrega el choco y rehógalo durante unos minutos. Vierte un poco de vino blanco y deja que se evapore el alcohol. Después incorpora las patatas, la hoja de laurel y el agua o caldo suficiente para cubrir los ingredientes. Salpimenta y cocina a fuego medio, con la cazuela parcialmente tapada.
La clave está en cocinar el choco y las patatas despacio para que el caldo concentre todo el sabor del guiso.
El tiempo dependerá del tamaño de los trozos y del tipo de choco, por lo que lo más práctico es comprobar la textura durante la cocción. Las patatas deben quedar tiernas y el choco, blando al pincharlo. Si el caldo resulta demasiado ligero, se puede continuar la cocción unos minutos sin tapa.
Consejos para servir las patatas con choco
Este guiso gana reposo y puede servirse unos minutos después de apagar el fuego. Durante ese tiempo, la salsa termina de asentarse y las patatas absorben parte del sabor del caldo.
Lo ideal es llevarlo a la mesa caliente, acompañado de pan para aprovechar la salsa. También conviene evitar removerlo en exceso con una cuchara, porque las patatas pueden romperse; es preferible mover la cazuela con suavidad.
Las patatas con choco son una receta doméstica y versátil, adecuada para una comida de diario y también para recuperar el gusto por los platos de cuchara vinculados a la cocina marinera andaluza.
